sábado, 12 de marzo de 2011

¡Cuánto tenemos que aprender!

CUÁNTO TENEMOS QUE APRENDER!
Raquel Piña

Hoy, mientras miraba estupefacta las imágenes de la catástrofe de Japón, mi cabeza empezó a moverse hacia todas direcciones, buscando sentido a lo que evidentemente no lo tenía.
Entonces, como me pasa en forma habitual, hice un análisis de la situación de la humanidad en este momento, y lo que primero saltó a la pantalla de mi cerebro fue el margen de soberbia y de ambición de poder con que se mueven, valga la redundancia, los poderosos.
No me acuerdo cuándo ni dónde, en alguna de las múltiples y diferentes lecturas que me han acompañado, registré esta frase que me ha servido de guía cada vez que el horizonte se pone oscuro  Un día basta y sobra para elevar o tumbar las grandezas humanas”.
A la hora de la verdad no hay artimañas que valgan la pena, no hay quien soborne a los dioses en cualquiera de sus formas o creencias, sólo queda sobre la tierra lo buenos o pésimos que hayamos sido para nosotros mismos y para los demás.
Como el diluvio universal, estos desastres naturales son un signo de los tiempos, un llamado a la cordura, una bajada a tierra, a la Pachamama que tanto respetaron nuestros indígenas y cuya sabiduría no supimos procesar, para nuestro desarrollo como pueblo,  como individuos solidarios y con sentido de comunidad.
¡Cuánto, cuánto que tenemos que aprender!

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