Hoy el Negro cumple 50 años, medio siglo durante el cual toda la familia vivió y sigue viviendo para él.
Durante todo ese tiempo, lo suyo fue una lección de fuerza y entereza para enfrentar las dificultades sin que se le contaminara el corazón, y a su lado todos fuimos mejores, porque aprendimos a darle importancia sólo a lo que vale y a apreciar de las cosas lo que no se ve.
En los últimos años, este consentido familiar, que también tuvo muchos amigos verdaderos que no nombro porque son muchos, debió soportar la desaparición de las personas que más quería: sus abuelos, su padre al que adoraba porque era su compañero inclaudicable, su tía preferida, sus primas que murieron muy jóvenes, y aunque nada le resbaló, siempre levantó la cabeza y siguió adelante,
Para su médico de cabecera, el Doctor Aldo Ragazzi, Rodolfo a sus cinco meses “tenía un genio terrible y eso lo preservó de la muerte”, y por esa condición lo apodaba “El Milagro”.
Sigue siendo geniudo, sigue siendo enormemente cálido y afectuoso, y sigue siendo el centro gravitacional de nuestras vidas, esas vidas que sin proponérselo, él guió por el camino de los valores auténticos.
Gracias Negro por tanto ejemplo, por tanta sencillez y porque tu presencia es imprescindible en este hogar que no tiene sentido sin tus risotadas o tus enojos esporádicos.
¡¡¡Gracias!!!
Mamá
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