miércoles, 9 de marzo de 2011

A MIS QUERIDAS MUJERES


La tradición bíblica ha presentado a Dios como masculino. Es Él y no Ella.
Sin embargo, el teólogo  Leonardo Boff en su obra “El rostro materno de Dios”, afirma que “Dios es Padre, pero por sobre todas las cosas es Madre”, porque es capaz de consolar, porque no se olvida de sus hijos, porque los enseña a andar, porque siempre busca reunirlos bajo su protección, porque hay en esos comportamientos una sabiduría natural.
Todas las mujeres del mundo son madres, también las que no han tenido hijos, porque ese espacio tan cercano a Dios no puede cubrirlo nadie más.
Por eso las vemos en su función maternal desde cualquier lugar, porque estén donde estén, el centro de su accionar es el cuidado del otro, del más débil, del que precisa protección, sumado a los objetivos específicos de su labor.
El no entiendo a las mujeres, tan común en boca de hombres, no es una simple expresión, es una realidad. Es tan compleja la vida de las mujeres, tan llena de responsabilidades heterogéneas, que los hombres, más allá de la excelencia que puedan exhibir en su condición de tales, no podrán nunca llegar a comprenderla.
Nosotras, las mujeres de todas las épocas, lo sabemos y desde los comienzos de la humanidad lidiamos con ello.
¡FELIZ DÍA A LAS OBRERAS DE LA VIDA CON LAS QUE COMPARTO  ESTE PRIVILEGIO INCOMPARABLE DE PERTENECER AL BELLO SEXO!


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